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viernes, 22 de julio de 2016

Halloween III: El día de la bruja



Título original: Halloween III: Season of the Witch
Año de estreno: 1982
Director: Tommy Lee Wallace




El dinero es el dinero, y lo queramos o no, es lo que mueve el mundo. Hollywood bien lo sabe, y por eso año tras año se estrenan secuelas, reboots y remakes, productos basados en otros que gozaron de un gran éxito en el pasado. Esto no es algo nuevo, pues ya hace 20 o 30 años vimos franquicias que se prologaron hasta la saciedad, repitiendo la misma fórmula una y otra vez hasta que el producto daba síntomas de agotamiento. Halloween es una de ellas. Tras el bombazo en taquilla que supuso la primera parte, y el eficiente éxito de la segunda, John Carpenter y Debra Hill se reunieron con el productor Moustapha Akkad para hablar de la posibilidad de realizar una tercera entrega. Y así fue

Tan solo un año después de Halloween II, el neoyorquino y su compañera idearon un proyecto alejado del argumento de las dos primeras películas, y centrándose en la propia festividad de Halloween. La historia de Laurie Strode, Sam Loomis y Michael Myers se había concluido en el anterior film, y esta tercera sería el comienzo de una nueva serie de entregas, todas independientes y sin compartir argumento entre ellas, ni tampoco mostrando relación con los acontecimientos ocurridos en Haddonfield el 31 de octubre de 1978. Esta premisa destacaba por su originalidad y estilo creativo, pero Akkad no compartía la opinión de Carpenter, pensando que el público echaría de menos al personaje de Michael Myers. Aún así, el guión escrito por John Carpenter y Debra Hill convenció al productor sirio y la Universal dio luz verde a Halloween III: Season of the Witch. Tras la negativa de Tommy Lee Wallace de dirigir la segunda parte (por su estricta continuidad con la original), el cineasta nacido en Kentucky accedió a dirigir esta tercera película, por su innovador y renovado argumento, que nada tenía que ver con las anteriores Halloween



El día de la bruja contó con un presupuesto idéntico al de su antecesora, 2,5 millones, y recaudó 14 millones de dólares en cines de Estados Unidos, obteniendo beneficios pero conformando un gran fracaso, tanto para los productores como para los responsables del film. Esta tercera entrega contaba con identidad propia y dio dinero, pero se alejó mucho del gran éxito de las dos primeras partes, quedando olvidada dentro de la propia franquicia de Halloween. Los aficionados de la saga la odiaron desde el primer momento, ya que Michael Myers no aparecía, ni tampoco Laurie Strode y el doctor Sam Loomis. Hoy en día, y aunque mucha gente adora la película por su tufo a serie B ochentera, se encuentra entre las peores secuelas del cine de terror y en ese pequeño grupo de películas bizarras que nadie comprende, además de tratarse de la entrega que menos recaudó en taquilla junto a Halloween 5: la venganza de Michael Myers (Dominique Othenin-Girard, 1989). Ante tal tesitura, Universal Pictures vendió los derechos de la franquicia a Trancas International Films, que años después resucitaría a Michael Myers en la cuarta parte de la saga. 

El film de Tommy Lee Wallace es realmente único. Y esto puede entenderse desde dos ángulos distintos: lo positivo y lo negativo. Halloween III cuenta una nueva historia, un aterrador cuento ambientado en la víspera de difuntos, impregnado de una fantasía desbordada, propia de las películas de serie B de los años 50 y 60. En esta ocasión, un doctor llamado Daniel Challis, junto a su compañera Ellie, se vería envuelto en una trama de brujería comandada por Conal Cochran, director de una empresa que fabrica máscaras de Halloween con fines diabólicos. No se puede negar que la idea es original y utópica, pero no esta bien explotada y cojea a la hora de articular el guión, que claramente está estirado con escenas que poco o nada aportan al argumento. Los personajes son planos y muy olvidables, salvándose de la quema el protagonista (interpretado por Tom Atkins) y Cochran, aunque de este último no se acaba de explotar todo su potencial y lo que podría haber aportado a la trama del film. Una lástima. El reparto es correcto, contando con contrastados actores como Tom Atkins y Dan O' Herlihy, que lo hacen realmente bien, y con otros de menor categoría como Stacey Nelkin (que tampoco lo hace nada mal interpretando a la guapa Ellie) y Ralph Strait, que da vida a un padre de familia algo fanfarrón. 



Visualmente, Season of the Witch es continuista del estilo de las dos primeras partes, recurriendo a los azules y negros como en la primera entrega, pero resaltando los rojos, verdes o naranjas, herencia de Halloween II. Los planos y secuencias recuerdan al estilo John Carpenter, y realmente parece que hayan mezclado la estética Halloween con la temática de películas de ciencia ficción setentera como La invasión de los ultracuerpos (Philip Kaufman, 1978). Se olvida a Michael Myers, y con ello desaparecen las cuchilladas y asesinatos, perdiendo esta tercera entrega el factor slasher que acompañaba a las dos primeras partes, pero sin renunciar a la violencia. Tom Burman, encargado de la vertiente artística y de maquillaje, nos ofrece alguna que otra escena para el recuerdo del cine de terror ochentero, pero los terribles efectos especiales remarcan duramente la categoría de ''b movie'' de Halloween III. 

Nuevamente, esta tercera entrega de la saga se ve reforzada en su vertiente musical. Como en Halloween y Halloween II, John Carpenter y Alan Howarth nos ofrecen una banda sonora escalofriante, con temas nuevos que se alejan de los de sus predecesoras, pero conservando la esencia y la magia. Mención especial a la pegadiza cantinela del anuncio de las máscaras, algo icónico y que es de lejos lo más recordado de esta película. Clic aquí para escuchar la canción




Halloween III: El día de la bruja es una secuela atípica, rodeada de un aire bizarro ochentero encantador, pero que a su vez dota a la película de una simpleza desmedida, que además cojea en varios puntos del guión. Como conjunto de la saga de Halloween, resulta ser un desastre absoluto, pero como film independiente de la franquicia de Michael Myers, se trata de una película de serie B entretenida y muy curiosa, llena de homenajes al cine de ciencia ficción 50's y al film original de 1978 dirigido por John Carpenter. Extravagante pero diferente, y eso juega a su favor y en su contra. Podrás amarla u odiarla, pero no deja indiferente a nadie. Por mi parte, se trata de un film curioso y que se deja ver, con mismas luces que sombras, y que ofrece una perspectiva fresca a la festividad de Halloween. Serie B pura y dura, pero con honestidad. 

Valoración: 2,5/5



jueves, 21 de julio de 2016

Halloween II: ¡Sanguinario!



Título original: Halloween II
Año de estreno: 1981
Director: Rick Rosenthal






Si algo funciona, ¿por qué cambiarlo? Es ley de vida, y como tal, se adapta a todo. Da igual si hablamos de comida, de música o de cine. Cuando un producto tiene éxito, la fórmula se mantiene a la hora de elaborar otros nuevos, respetando así los gustos del público, que es, a fin de cuentas, quien paga por consumir dicho producto. Esto mismo ocurre con todas las franquicias del cine, y Halloween no iba a ser menos. Tras el enorme éxito de la primera película, las productoras cinematográficas pusieron su atención en la obra de Carpenter, copiando sus esquemas y elaborando nuevas películas slasher con aspectos ligeramente distintos, pero con una base argumental y de desarrollo prácticamente idéntica. Así nacieron películas como Viernes 13 (Sean S. Cunningham, 1980), San Valentín sangriento (George Mihalka, 1981) o El asesino de Rosemary (Joseph Zito, 1981), todas ellas explotando el factor gore y ofreciendo al espectador cruentos asesinatos acompañados de grandes cantidades de vísceras y tripas, rompiendo así la magia que hizo grande al film de John Carpenter. 

Tres años después de la original Halloween, el productor Moustapha Akkad puso en marcha la secuela, contando para ello con la participación de los responsables de su predecesora. En esta ocasión, Carpenter no quiso dirigir la película, y se encargó de la producción, guión y música, mientras que Debra Hill colaboraría en la escritura del guión. El cineasta neoyorquino le comentó a Tommy Lee Wallace (uno de los responsables de la primera Halloween, y amigo de Carpenter) si quería dirigir el film, pero rechazó la oferta y abandonó el proyecto al leer el guión, que seguía por los mismos derroteros de la original, contando de nuevo con Michael Myers, Laurie Strode y el doctor Sam Loomis. Por tanto, se eligió para el puesto de director a Rick Rosenthal, que había dirigido un cortometraje que llamó la atención de John Carpenter. Por otro lado, esta vez la película si contó con una gran productora a su espaldas: la Universal Pictures, que había comprado los derechos de la franquicia tras el gran éxito de La noche de Halloween



Halloween II, o ¡Sanguinario! (que es como se la llamó aquí en España) contó con un presupuesto de 2,5 millones de dólares, superior al de la primera entrega, y recaudó 25 millones en cines de Estados Unidos, una cantidad menor a la conseguida por su antecesora, pero igualmente exitosa, superando a otras películas de terror estrenadas ese año como Viernes 13 parte 2 (Steve Miner, 1981) o El final de Damien (Graham Baker, 1981). La mayoría del elenco original repitió en esta secuela, que pretendió cerrar la historia de Laurie y Michael Myers, haciendo de continuación directa de Halloween, y conformando un único y largo acto terrorífico ambientado en la víspera de difuntos. La recepción fue buena, al público le gustó esta segunda parte y las arcas siguieron llenándose, gracias al merchandising y productos relacionados con ambas películas. 

Hablar de esta secuela no es nada fácil, pues existe una especie de ''leyenda urbana'' sobre quien dirigió realmente la película. La primera versión del film, filmada por Rosenthal en su totalidad, carecía del visto bueno de Carpenter y Moustapha Akkad, así como de la productora, por lo que esta mandó al director de la primera película rodar secuencias nuevas para sustituirlas por las filmadas por Rick Rosenthal, resultando así la versión definitiva de Halloween II. Esto se nota realmente en algunas escenas, que evocan a los planos, ángulos y perspectivas que vimos en La noche de Halloween. El estilo visual es calcado al de la original, mostrando una continuidad absoluta en el ritmo y la iluminación. Básicamente, ambas películas podrían conformar una sola, ya que visualmente son prácticamente idénticas, y comparten trama personajes y ambientación.



La película continúa justo unos segundos después del final de Halloween, rememorando el desenlace de esta en una especie de prólogo, para después continuar con los créditos iniciales y una nueva historia que se desarrolla en la misma noche que la primera. No voy a contar una sinopsis, pues no quiero destripar el final de la primera a aquellos que aún no la hayan visto, y además se trata de un segundo episodio que requiere del visionado del primero, pues repiten personajes y se continúan las tramas del film de John Carpenter. El desarrollo es enérgico pero respeta el elemento del suspense, pilar fundamental de su antecesora, utilizando los viejos trucos como la degradación de la luz o la vista en primera persona. En cuanto al guión, es efectivo e interesante, desvelando nueva información acerca del personaje de Michael Myers, así como aspectos relacionados con Laurie Strode y el doctor Sam Loomis. Este duo vuelve a estar interpretado por los mismos actores. Jamie Lee Curtis repite en el papel de Laurie, pese a que en esta ocasión se le da un menor protagonismo en detrimento del mayor peso argumental del doctor Loomis, que vuelve a ser interpretado por un excelente Donald Pleasence, mientras que Dick Warlock es el encargado de ponerse la mítica máscara de Michael Myers. En general, el resto del reparto está a un nivel correcto, destacando Lance Guest en el papel de Jimmy. 

A nivel artístico, esta segunda parte repite los mismos esquemas de la primera, utilizando escenarios lúgubres y oscuros, jugando con la iluminación y prevaleciendo los interiores para las secuencias de suspense. Otro aspecto destacable es la fuerte influencia del giallo (género del cine italiano que juega con el suspense y muestra los crímenes de un asesino) en la paleta de colores del film, apoyándose más en los rojos y verdes, a diferencia del color azulado a franjas de la primera película. Sin embargo, el creciente éxito de los slashers de la época contagió a esta Halloween II, que rompe con la decisión tomada en la original de no incluir apenas sangre. Aquí vemos a Myers acuchillar, decapitar y sembrar el terror, con escenas sangrientas que, si bien no llegan al nivel de otras películas como la ya nombrada Viernes 13, acercan a esta secuela al género slasher gore tan típico en la década de los 80. 



En la mayoría de apartados, Halloween II es inferior a Halloween, pero hay uno que resiste el tipo realmente bien, y está al mismo nivel: la música. John Carpenter repite como compositor de la banda sonora de la película, con la colaboración de Alan Howarth. El compás de amalgama de 5/4 vuelve a servir de base, pero está vez se añaden nuevos temas, de corte aún más terrorífico que en la primera película, aunque con un estilo continuista y sin abandonar el score clásico de su antecesora. 

Halloween II: ¡Sanguinario! es una buena secuela, cuya filmación era obligada después del enorme éxito de la original. Respeta las bases del clásico de John Carpenter, reutiliza las técnicas de su antecesora con menor brillantez, pero ofreciendo una más que correcta experiencia de suspense que continúa con dignidad la trama de La noche de Halloween. Con este segundo acto de la historia, se intentó cerrar y concluir la historia de Laurie Strode, Sam Loomis y Michael Myers, pero no se podía dejar morir a la gallina de los huevos de oro, y obviamente, la saga continuó, pero eso es otra historia. Notable película de terror y una muy digna secuela del clásico de John Carpenter. 

Valoración: 3,5/5


miércoles, 20 de julio de 2016

La noche de Halloween


Título original: Halloween
Año de estreno: 1978
Director: John Carpenter

Trailer:

https://www.youtube.com/watch?v=T5ke9IPTIJQ



Miedo. El ser humano tiene miedo a muchas cosas. Unos temen a las arañas o serpientes, otros a la oscuridad, y algunos simplemente viven intentando alejarse de todo tipo de preocupaciones, evadiéndose del mundo real. Pero hay algo que todos, o por lo menos cualquier persona cuerda, teme: la muerte. Y eso es algo que ha sido duramente explotado en el cine, así como en series de televisión y libros. También podemos hablar de otro concepto que explica, muy fácilmente, el éxito de las películas ''slasher'' (por su traducción, de cuchilladas o machetazos), y es que al público le gusta ver morir a gente en la pantalla, es el morbo, la identificación con los personajes y el dramatismo de la historia que se cuenta, ni más ni menos. 

Alfred Hitchcock atemorizó a los espectadores de todo el mundo con su obra maestra, Psicosis (Psycho, 1960), una película que narraba con maestría y suspense la ficticia historia de Norman Bates, un asesino que idolatraba a su madre, así como los aterradores crímenes que este perpetró. 18 años después, un joven cineasta de 29 años llamado John Carpenter, junto con su compañera Debra Hill, ideó un proyecto de terror cimentado en la figura de las niñeras (las denominadas canguros, aquí en España). Pese a que solo había dirigido una película, Asalto a la comisaria del distrito 13 (Assault on Precint 13, 1976) , el talento del director neoyorquino era indiscutible, pues su primer largometraje había cosechado buenas críticas y funcionado en taquilla, siendo considerada hoy en día como un obra de culto. Ese guión basado en asesinatos de niñeras fue evolucionando y acabó convirtiéndose en lo que hoy conocemos como Halloween, obra fuertemente influenciada por Psicosis y La matanza de Texas (Tobe Hooper, 1974). 



La película fue rodada en 20 días, con un ínfimo presupuesto de 320.000 dólares (fueron 300.000 originalmente, pero tuvieron que ampliarlo en 20.000 para pagar a Donald Pleasence) y no fue apadrinada por ninguna gran productora, ventaja de la que si gozó una de las hermanas en su género, Viernes 13 (Sean S. Cunningham, 1980). Compass International distribuyó el film en varias ciudades de los Estados Unidos, y, al contrario que ocurre en todas las películas cuando se estrenan, la recaudación en taquilla fue ascendente y no decreciente. Su éxito fue brutal, cuando nadie, ni tan siquiera el productor Moustapha Akkad ni el propio director John Carpenter imaginaban tal cosa. La película hizo un total de 70 millones de dólares en todo el mundo, y 47 millones en los cines de EE.UU, eso sin contar su éxito en videoclubs, merchandising y productos relacionados con el film. Halloween fue un éxito total y absoluto, y originó una larga saga de películas, al igual que ocurrió con otras franquicias de terror como Viernes 13, Pesadilla en Elm Street, Muñeco diabólico o La matanza de Texas. 



Ciertamente, La noche de Halloween es una película de terror brillante en todas sus facetas. El guión es simple pero funciona a la perfección, plagado de situaciones terroríficas y sustos genialmente orquestados por Carpenter. Los clichés están presentes, pero su ejecución es tan notable que el resultado final es realmente bueno. El argumento nos presenta a la típica adolescente responsable, Laurie Strode, quien se verá acechada por un misterioso hombre que se ha fugado de un centro psiquiátrico: Michael Myers, que secuela tras secuela se convertiría en uno de los mayores asesinos del cine de terror. 

En lo referente a los personajes, destacan claramente dos, y ambos llevan un importante peso en la trama, ajeno al del villano. El primero de ellos es la ya nombrada Laurie Strode, interpretada por una joven Jamie Lee Curtis, hija del matrimonio de Hollywood entre Tony Curtis y Janet Leigh (esta última interpretó el papel protagonista en  Psicosis de Hitchcock). Su actuación es muy correcta, sorprendiendo gratamente en muchas escenas, en especial en su parte final, lo que la catapultaría al título de Scream Queen durante muchos años. El segundo personaje es el doctor Sam Loomis, antagonista de Michael Myers en la historia, interpretado por el gran Donald Pleasence, que desgraciadamente falleció en 1995 tras protagonizar la sexta entrega de la franquicia, Halloween: la maldición de Michael Myers (Joe Chappelle, 1995). Su actuación es fantástica, dotando a Loomis de una energía que contrasta con la pasividad de los policías y fuerzas de seguridad de Haddonfield. Literalmente, se come la pantalla cada vez que aparece, y sin duda fue una gran elección de casting. *Para el papel del doctor Loomis, Carpenter pensó inicialmente en Peter Cushing y Christopher Lee, pero ambos rechazaron la oferta. Años más tarde, Lee reconoció que se arrepintió de no haber querido participar en la película. El resto de actores cumplen sobradamente, destacando Nancy Loomis como Annie y Nick Castle como Michael Myers. 



El pilar fundamental de la película, y una de las más poderosas razones de por qué funciona, es su banda sonora. Halloween cambia totalmente con música. Sin ella, seguramente hoy en día no se la recordaría de la misma forma. Y lo más sorprendente es que fue compuesta por el propio John Carpenter, que ya ocupaba las tareas de dirección, guión y producción, y en tan solo 4 días. Para ello, el realizador se valió de unos bongos que le regaló su padre cuando era adolescente, y gracias a un compás de amalgama de 5/4 (dos compases de 3/4 y 2/4) logró crear la base del tema principal del film. Después, al tocarlo en piano, el resultado fue simplemente aterrador. Así nació una de las BSO más famosas del cine de terror. 

La fuerza de La noche de Halloween, a diferencia de lo que ocurre con otros slashers, radica única y exclusivamente en el suspense. Juegos de luces, degradación de la iluminación...todos son pequeños trucos que juntos conforman una gran genialidad. Esto se puede ver en una de las escenas de la película, en la que vemos a un Myers oculto en la oscuridad tras su víctima, y la luz va ofreciéndonos poco a poco un tenue pero espeluznante plano de su pálida máscara. En Halloween no hay sangre, no hay vísceras ni tripas. Aquí todo se sugiere, no se muestra. Mueren personas, pero se juega con las perspectivas, el punto de vista del asesino y apenas vemos una gota de sangre. Desgraciadamente, esto fue desapareciendo a lo largo de las secuelas hasta rebajarse al mismo nivel que los slasher gore de la época. 



En definitiva, Halloween de John Carpenter es una obra maestra del cine de terror, un film aterrador e inmortal, que descansa en la cumbre del género junto a otros clásicos como El exorcista (William Friedkin, 1973) o la ya nombrada Psicosis. Después de 38 años, la película sigue funcionando igual de bien y cada plano es una oda al suspense y al buen cine. Pasarán décadas y décadas y este grandioso film de terror seguirá siendo recordado, tanto por su brutal éxito como por su enorme calidad cinematográfica. Una obra de Carpenter irrepetible, referente absoluto del slasher y del buen cine de terror. 

Valoración: 4,5/5