domingo, 19 de junio de 2016

Viernes 13 (1980)


Título original: Friday the 13th
Año de estreno: 1980
Director: Sean S. Cunningham

Trailer:



El cine de terror se encuentra en constante cambio. Atrás quedaron los míticos asesinos psicópatas que aterrorizaron a las masas en las décadas de los 80 y 90. El fenómeno 'remake' ha azotado duramente a estas emblemáticas figuras del horror, otorgando al público una visión recortada de sentimientos y corazón de títulos tan icónicos como Pesadilla en Elm Street (Wes Craven, 1984), La matanza de Texas (Tobe Hooper, 1974) o la que analizo en esta crítica de hoy: Viernes 13. Dejando de lado la reciente versión del 2009, o las numerosas secuelas de la franquicia, es vital reconocer la importancia de la primera película, la original Friday the 13th, de 1980. 

El éxito de La noche de Halloween (John Carpenter, 1978) desató una oleada de cine slasher que copiaba punto por punto las pautas de la obra de Carpenter, tanto en su forma como en su desarrollo argumental. Paramount no desaprovechó la oportunidad, y tras asimilar la fórmula de este subgénero del terror, dio luz verde a un proyecto basado en la superstición occidental del viernes 13 (martes 13 en algunos países, como España, Perú o Chile). Los ingredientes del éxito estaban asegurados: adolescentes, sangre y cuchilladas, así como viejas reglas inquebrantables como la muerte de aquellos que practiquen sexo, y la supervivencia de la protagonista virgen. Así, la película se estrenó un viernes 13 de junio de 1980, con un presupuesto ínfimo de 550.000 dólares. El éxito en taquilla fue brutal, recaudando cerca de 60 millones de dólares y convirtiéndose en uno de los mayores taquillazos de la historia del cine en relación a su coste. La crítica no la acompañó de la misma forma, pero hoy en día es uno de los clásicos del cine de terror y considerada una película de culto. 



Las vírtudes cinematográficas de Viernes 13 son, ciertamente, justitas. El guión es simple y efectivo (jovencitos que van a un campamento supuestamente maldito y acaban siendo asesinados por un psicópata) con el giro final y la identidad secreta del asesino como principales vírtudes, pero a su vez resulta excesivamente plano en algunos momentos, dando poco juego a ciertos personajes interesantes que podían haber aportado más al desarrollo de la historia. Obviamente no voy a desvelar la sorpresa final, pues es uno de los puntos fuertes de la película, y un sello que la diferencia del resto de la franquicia. En este caso, bebe mucho del giallo italiano, jugando con la perspectiva de la cámara y el recorte de encuadres para ocultar al espectador la identidad del villano. Por otra parte, el reparto cumple con su función, tratándose de jóvenes cuyo única razón de ser es escapar del psicópata para posteriormente ser brutalmente asesinado. Destacan Adrienne King, la chica protagonista, que aparecería también en el prólogo de la secuela, Viernes 13 parte 2 (Steve Miner, 1981). y un jovencísimo Kevin Bacon, dando sus primeros pasos como actor y encarnando a uno de los chicos del campamento Crystal Lake,   

Otro acierto son los efectos especiales y maquillaje, a cargo de Tom Savini. El resultado es más que notable teniendo en cuenta el bajísimo presupuesto del que gozó este film, así como las limitaciones de la época, Escenas como el asesinato del personaje de Kevin Bacon (memorable, sin duda lo más recordado del film junto con el final) o la secuencia del final en el lago quedarán grabadas para siempre en la memoria del aficionado al cine de horror. Harry Manfredini dota a la película de una buena banda sonora, destacando el tema principal, que se convertiría en una de las más recordadas del género, junto con la cantinela de Pesadilla en Elm Street o la BSO de La noche de Halloween.  



Viernes 13 es un clásico del terror, y lo seguirá siendo año tras año. Sin embargo, el paso del tiempo no ha sentado bien a la película de Sean S. Cunningham, quien dirige de forma rutinaria, pesada y no es capaz de avivar el filme ni darle personalidad auténtica para codearse con sus dos hermanas en el género (Pesadilla y Halloween). No es una mala película, pero tampoco brilla dentro del género del terror y es mucho más convencional y sosa que otras entregas de la propia franquicia de Friday the 13th. Cuenta con algunos sustos y secuencias para la memoria, pero le falta mucho ritmo y mala baba para ser recordada como el buque insignia de la saga, algo que, por supuesto, no es. Como icono de la cultura pop es innegable. Como película, mejorable. 


Valoración: 3/5







lunes, 22 de febrero de 2016

La guerra de las galaxias episodio VI: el retorno del Jedi


Título original: Star Wars Episode VI: Return of the Jedi
Año de estreno: 1983
Director: Richard Marquand

Trailer:





Toda historia tiene un final. Y, aunque en el caso de Star Wars aparecieron cuatro películas más, El retorno del Jedi fue un gran desenlace en su época. La ciencia ficción estaba de moda, y el contador de los millones en Hollywood crecía y crecía. Indudablemente, tras el enorme éxito de El imperio contraataca, 20th Century Fox y George Lucas pusieron en marcha una nueva película de la franquicia, con la intención de cerrar la historia de Luke, Han, Leia, Chewbacca, C3P0 y R2D2.

Con la 'buena intención' de darle un final a la altura a la epopeya iniciada por las dos anteriores, o con los 538 millones de dólares que recaudó la anterior en mente, la Fox fue diseñando el esqueleto de esta tercera parte de la trilogía space opera. Nuevamente, George Lucas pasó a supervisar de cerca el film y cedió la dirección a Richard Marquand (El legado, El ojo de la aguja). De los 18 millones de dólares que se emplearon en The Empire Strikes Back, se pasó a 32 en la secuela. 



Finalmente, la película se estrenó el 25 de mayo de 1983, tres años después de la segunda, y fue un completo éxito pese a recaudar menos que El imperio contraataca. Por su parte, la recepción de la crítica profesional fue buena en general, pero las miradas apuntaban a George Lucas: estaba claro que se había ablandado. Recordemos que la anterior película de la franquicia, dirigida por Irvin Kishner, contaba con momentos oscuros, escenas muy importantes para la trama y que aportaban nuevas perspectivas de reflexión a temas propios de la franquicia, como el origen e influencia de la Fuerza, o el poder del lado oscuro. Sin embargo, en Return of the Jedi ese estilo oscuro y lúgubre se apaga y se torna a ofrecer una narración más propia de un cuento de hadas, como ocurría en la primera película. Y ese fue un grave error, que para colmo se incrementaría en las precuelas dirigidas por Lucas. 

No nos engañemos, El retorno del Jedi es una gran película y un magnífico final para esta primera trilogía de Star Wars, pero adolece de un aire infantil y más comercial, contagiada del cine de aventuras para todos los públicos de comienzos de los 80. La profundidad en la psicología de los personajes es menor, el espacio para la reflexión y la calma se reduce, y los focos se centran en la batalla final entre el Imperio Galáctico y la Alianza Rebelde. Tan solo en el tramo final, con los últimos momentos de Anakin Skywalker como Darth Vader, se recupera la oscuridad de The Empire Strikes Back. 



El guión es consistente y sólido, aportando muchísimos datos a los fanáticos de la saga e incluso sentando bases para las futuras películas. Sin embargo, es curioso que siendo la película más trepidante y con más acción de la trilogía, cojee en algunos momentos por la lentitud de su desarrollo. El film decae en torno a la mitad y, durante 20-30 minutos, navega entre lo soporífero y lo surrealista. Los ewoks tienen gran parte de culpa de esto, pues uno no acaba de creerse que unos ositos de peluche derroten a uno de los escuadrones más letales del Imperio, pero cualquier cosa es mejor que Jar Jar Binks. En lo comercial fue una gran idea, ya que aparecieron varios cortometrajes y filmes basados en los Ewoks para TV, pero para los más puristas de la saga supuso un duro bochorno en la sala de cine. 




En lo técnico, la película es monumental. La fantasía de las maquetas no perdió su magia y los efectos especiales volvieron a ser nominados y en esta ocasión obtuvieron el galardón en la edición de los Oscars de 1983. Mención especial para la batalla espacial en la órbita de Endor, la escena del Pozo de Carkoon o la recreación de un personaje que se haría mítico a raíz de esta película: Jabba The Hutt. John Williams maravilla con una banda sonora a la altura de lo que exige esta franquicia y firma la música de este épico episodio final de la trilogía clásica. 

El film de Richard Marquand recaudó 475 millones de dólares en los cines de todo el mundo, logrando un enorme éxito comercial y una correcta recepción en los medios especializados. Pese a ello, el propio Mark Hamill confesó en una entrevista tomada en 1997 que la película no le había gustado y que la formula de mezclar los estilos de A New Hope y The Empire Strikes Back no funciono, mientras que el director de la anterior, Irvin Kishner, se lamentó de no haberla dirigido ya que opinaba que tenía muchas carencias y escasa progresión dramática. Aún así, es un buen film y dentro de la saga es de las más recordadas por el público. 



El retorno del Jedi es una gran película de Star Wars. Cuenta con los ingredientes básicos de la franquicia y elabora un producto más que notable, que hila perfectamente con su predecesora y supone un digno punto final a las aventuras de Luke Skywalker, Han Solo, la princesa Leia, Chewbacca, C3P0, R2D2, Lando Calrissian y Darth Vader. Está un peldaño por debajo de las dos anteriores, y pica de infantil en muchos momentos, pero mantiene un nivel cinematográfico muy alto que hace justicia a la grandeza de la obra de George Lucas. Con el tiempo, este final se convirtió en un hasta luego, pero el desenlace aún es capaz de emocionar al espectador y de sacarte una sincera sonrisa desde lo más profundo del corazón, y eso, amigos, vale mucho. Inolvidable.

Valoración: 4/5









viernes, 12 de febrero de 2016

La guerra de las galaxias episodio V: el imperio contraataca




Título original: Star Wars Episode V: The Empire Strikes Back
Año de estreno: 1980
Director: Irvin Kershner

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El cine, además de un arte, es un negocio. Se invierte una determinada cantidad en el producto, y se espera que este otorgue beneficios. Antaño, junto a esta demoledora premisa, encontrábamos el buen gusto, el mimo y la calidad cinematográfica. Esto hoy en día no existe, pues apenas importa la calidad de lo que se estrena sino que la recaudación sea buena. Esto ocurre especialmente en las grandes franquicias de la industria del séptimo arte, e indudablemente Star Wars es uno de los colosos que pertenecen a este selecto grupo. 

La película original de 1977 fue un huracán. Además de su enorme calidad como producto cinematográfico, Una nueva esperanza desencadenó el terremoto, originó la fiebre por la franquicia y dejó una grandiosa huella en los anales de la historia del cine. El merchandising inundó las tiendas de todo el mundo y Star Wars estaba en boca de cualquier niño, adulto o anciano del planeta. Estábamos hablando de un fenómeno de masas, y, obviamente, no podía quedarse en una sola película. 



Así, 20th Century Fox dio luz verde al proyecto de una secuela y George Lucas dejó las tareas de dirección a Irvin Keshner (Nunca digas nunca jamás, Robocop 2), apuntalando así la idea de una Star Wars 2. Obviando la ya más que trillada costumbre de numerar, la secuela de A New Hope se tituló The Empire Strikes Back (El imperio contraataca en España), y su estreno se programó para 1980. 

Para que nos vamos a engañar, El imperio contraataca no solo es mejor que la original Star Wars, sino que además es, posiblemente, la mejor secuela de la historia del cine. Como si de la Estrella de la Muerte se tratase, The Empire Strikes Back barre por completo el tópico de ''segundas partes nunca fueron buenas''. No dirige George Lucas, pero Kishner lo hace espectacularmente bien, conformando un producto fantástico con identidad propia y estilo alejado del resto de la saga. Esto último es muy interesante de analizar, pues ayuda en gran parte a elevar esta segunda parte (quinta por posterior numeración) como el mejor film de la saga Star Wars. Toda la cinta está impregnada de un estilo oscuro, más adulto. En esta ocasión no ganan los buenos, sino que el Imperio apabulla las esperanzas rebeldes y gana enteros para coronarse como bando hegemónico por el control de la galaxia. 




El guión es interesante, esta muy bien construido e hila perfectamente con su predecesora, abriendo nuevas perspectivas en la saga y ofreciéndonos una mayor visión del rico universo que propone George Lucas. Vemos planetas tan impresionantes como el helado Hoth, el pantanoso Dagobah o el bello Bespin con la Ciudad de las Nubes. Descubrimos nuevos aspectos del Imperio Galáctico, como los terribles AT-AT (aquí apodados ''caminantes'') o la identidad del Emperador, maestro de Darth Vader. También hay cabida para la reflexión sobre el bien y el mal, sobre la Fuerza y hace acto de presencia uno de los personajes más icónicos de la franquicia: Yoda. 

En lo técnico el resultado también es grandioso. Parece imposible que los efectos especiales y visuales de El imperio contraataque tengan más de 30 años de antigüedad, pues el realismo, teniendo en cuenta las limitaciones de la época, es asombroso. Enormes cruceros estelares, ciénagas, cuevas heladas, monstruos espaciales y mucho más, son las cartas de presentación del genial apartado artístico, que ofrece mayor variedad que la película original. En lo sonoro, John Williams vuelve a deleitarnos con una banda sonora magistral, con un abanico de temas que quedaron en la memoria de todos los aficionados a la saga y al cine en general. Magnífico ''The Rebel Fleet'' para cerrar la película.




En definitiva, The Empire Strikes Back es tan grandiosa que también brilla con luz propia como película independiente de las seis restantes de la franquicia (ojalá hubieran sido cinco). Espectacular en todos los sentidos: guión, efectos especiales, actuaciones, sonido, dirección artística...un film absolutamente redondo. Sin dudarlo, la mejor película de la saga y un producto de ciencia ficción irrepetible, tanto en su género como en el mundo del séptimo arte en general. Difícilmente superable. Obra maestra. 

Valoración: 5/5







martes, 22 de septiembre de 2015

La guerra de las galaxias episodio IV: una nueva esperanza


Título original: Star Wars Episode IV: A New Hope
Año de estreno: 1977
Director: George Lucas

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Si hubiera que seleccionar las diez películas más influyentes, tanto para el propio mundo del cine como para la cultura popular de hoy día, Star Wars estaría en los primeros lugares. Tanto el film original como el resto de la saga, han calado muy hondo en el universo del séptimo arte y junto con otros colosos del género, como Alien: el octavo pasajero o 2001: una odisea en el espacio, conforman el triunvirato por excelencia del cine de ciencia ficción. 

A día de hoy, estoy seguro de que muy pocos se han perdido las aventuras de Luke Skywalker, Han Solo, la princesa Leia, Chewbacca, RD-D2 y C3PO. Desde los jóvenes a los ancianos, todos quedaron maravillados con la trilogía original de esta franquicia, y automáticamente, La guerra de las galaxias se alzó en lo más alto del olimpo cinematográfico. Sin embargo, pocos saben que, en un principio, no se esperaba que la película fuese un éxito. La apuesta era muy arriesgada, y 20th Century Fox no las tenía todas consigo. Hay que entender que la idea de George Lucas era alocada. Un grupo de personajes viajaban por el espacio viviendo aventuras, topándose con peligros de todo tipo, tanto en términos de ciencia ficción como de fantasía. Y es que, la premisa inicial de Star Wars es esa: un cuento de hadas en el espacio. 

Y finalmente, el día llegó. La película fue estrenada un 25 de mayo de 1977, a regañadientes, por unos encargados de salas de cine que no confiaban en el producto. Las expectativas no eran muy altas. Y el público estalló. Con un presupuesto de 13 millones de dólares, la película recaudó cerca de 800 millones y revolucionó por completo, no solo el género de la ciencia ficción, sino también el mundillo de los efectos especiales. Star Wars mostraba naves espaciales, planetas, mundos desconocidos, criaturas inimaginables, y todo con una espectacular presentación que dejó boquiabiertos a los espectadores. No podían creer lo que estaban viendo. No podían creer la magia de Una nueva esperanza. 


La epicidad está presente en todos y cada uno de los aspectos de la obra de George Lucas. El guión está muy bien construido, sobre unos cimientos a caballo entre la fantasía y la ciencia ficción, una remodelación del clásico cuento infantil que, aunque basado en personajes estereotipados, logra crear una identidad propia que crearía escuela para las futuras continuaciones. El joven Luke Skywalker es un granjero de humedad del planeta Tatooine, que de la noche a la mañana ve como su vida cambia por completo. Unos misteriosos droides (RD-D2 y C3PO) caen en sus manos, lo que le acabará llevando al enfrentamiento con el Imperio Galáctico y su malvado brazo ejecutor, Darth Vader. En el camino conocerá al viejo Ben Kenobi, el guaperas Han Solo y su peludo ayudante Chewbacca y la hermosa princesa Leia. El transcurso de la historia es sensacional, plagado de momentos emocionantes y que quedaron para siempre en la memoria colectiva del mundo del celuloide. Otro gran acierto son los personajes y su genial caracterización. Si, responden a estereotipos, pero no se anclan del todo a ellos, y logran desmarcarse como inolvidables héroes y villanos, tanto de grandes como pequeños. ¿Quién no ha jugado alguna vez a ser Luke Skywalker o Han Solo y pelear con los crueles soldados imperiales?



Muchas son las virtudes de esta gran película, pero sin lugar a dudas, la punta de lanza son sus memorables efectos especiales. En aquellos tiempos, a finales de los 70, era imposible imaginar batallas de enormes cruceros intergalácticos sin caer en los ridículo y lo estrambótico. Y Star Wars logró imponer su sello de space opera y otorgar dramatismo y realismo a la ciencia ficción y a su plasmación en la pantalla de cine. Por si fuera poco, la grandiosa banda sonora, compuesta por el genio John Williams (Tiburón, Parque Jurásico, Indiana Jones, Superman), pone la guinda al pastel y corona a La guerra de las galaxias como una de las mejores películas de la historia del cine. La melodía principal es simplemente inolvidable. 

El primer paso del visionario proyecto de George Lucas no tuvo demasiada confianza en sus inicios, ni tampoco la publicidad y el marketing de sus secuelas, pero su éxito e impacto fue tan grande que aún hoy se recuerdan las salas de cine rebosantes de público, público que acudió a ver una simple película y se encontró con una revolución cinematográfica. Es precisamente esto último lo que eleva a Star Wars como una de las franquicias más enormes de la historia del séptimo arte, y a su primer capítulo como una maravillosa demostración de como hacer creer a una persona delante de una pantalla de cine, creer en los cuentos que, desde pequeños siempre escuchamos, y con el paso del tiempo, al madurar y hacernos adultos, olvidamos. Una inolvidable oda a la fantasía e imaginación que deposita su grandeza en la ilusión que genera su visionado, la misma que experimenta un niño cuando juega con su juguete preferido, con la única diferencia de que esta última quedará sellada para siempre en nuestra cultura y en cada uno de nuestros corazones. ¿La palabra? atemporal, 

Valoración: 4.5/5







martes, 28 de julio de 2015

Kung Fury


Título original: Kung Fury
Año de estreno: 2015
Director: David Sandberg

Cortometraje íntegro en HD (voces en inglés, subtítulos en castellano)



Debemos reconocerlo: el cine de hoy en día es repetitivo a más no poder. Es verdad que, de vez en cuando, nos encontramos con una película innovadora y original que rompe los esquemas cinematográficos actuales y supera la barrera de la monotonía, pero no es lo habitual. En los años 70 y 80, la industria de Hollywood vivió su momento más dulce: Star Wars, Pesadilla en Elm Street, Alien, Terminator, Indiana Jones...podríamos estar horas y horas citando títulos míticos que dieron, dan, y darán que hablar en este mundillo del séptimo arte. Uno de los métodos más frecuentados hoy en día para levantar viejas leyendas ochenteras, es el remake. Sin embargo, pocos de ellos respetan las obras originales y casi ninguno está a la altura de la grandeza de sus predecesores. ¿Qué hacer entonces?

En mitad de esta crisis cinematográfica imaginativa, unos jóvenes suecos (en un intento desesperado por traer de vuelta el estilo de los 80) recurrieron a la financiación en masa por el sitio web Kickstarter y finalmente realizaron un cortometraje, de alrededor de 30 minutos de duración, con un presupuesto aproximado de 630.000 dólares (el objetivo inicial era conseguir 200.000 dólares). La ``película´´ se estrenó en el conocido sitio web YouTube, en calidad HD y con voces en inglés (subtítulos en gran cantidad de idiomas). El resto es historia. 



Pocas veces sucede, si, pero con Kung Fury ocurre: el viaje del espectador a un mundo ficticio, pero que sentirá tan real como al vida misma. Delincuencia, superhéroes, artes marciales, dinosaurios, vikingos, nazis, Hitler...todo eso y mucho más lo encontrarás en este sensacional cortometraje que demuestra que, con poco dinero pero mucha voluntad y cariño (y talento, claro), se pueden lograr grandes cosas. Es descomunal la cantidad de guiños, homenajes y elementos típicos del cine ochentero que podemos ver en este film, y todos ellos perfectamente implementados en la premisa inicial (una fantástica parodia de las películas policíacas de los 70). Como en un buen videojuego/film clásico, guión e historia son simples pero adictivos, y mantienen al espectador con la boca abierta durante la media hora que dura el corto. Un rebelde policía llamado Kung Fury debe hacer frente a un viejo enemigo, Adolf Hitler, quien ha viajado al futuro desde la Alemania Nazi para sembrar el caos. El personaje interpretado por David Sandberg (también director) viajará al pasado para acabar con el malvado dictador y así evitar su existencia en el futuro. Ya de primeras, la trama recuerda levemente a Terminator (James Cameron, 1984), a lo que sumamos personajes entrañables como Triceracop (un policía con cabeza de Triceratops), el dios del trueno Thor, dinosaurios y criaturas prehistoricas, el genial diálogo entre dos oficiales nazis sobre sus bigote o el espectacular clímax final, estilo 2D como en las viejas recreativas (Street Fighter, Final Fight), acompañado de una conclusión con sabor añejo, pero altamente disfrutable. 

En el apartado técnico, el film cumple con creces teniendo en cuenta su presupuesto. La imagen es de alta calidad, y se encuentra retocada con un granulado que le aporta una encantadora dosis de estilo 80´s. Los actores lo hacen realmente bien, y responden a diferentes tópicos del cine de acción y ciencia ficción del cine de antes: el protagonista rebelde pero de buen corazón, el ayudante despreciado por este, el jefe que obliga a ambos a llevarse bien, el villano obsesionado con destruir al héroe...



Kung Fury es una colosal demostración de amor, tanto a sí misma como al cine que homenajea, y sin dudarlo, aplasta a la gran cantidad de remakes y reboots que llegan a las carteleras actuales. Su mayor logro no es copiar, sino saber reírse de los tópicos desde el respeto, y finalmente supone un encantador y cariñoso cumplido al cine ochentero. Resulta irónico que con los presupuestos actuales, ninguna película ha logrado transmitir los sentimientos que pregona la obra de David Sandberg. Quizá, o más bien seguramente, en 30 años no han entendido lo que hizo triunfar a esas películas que, con tanto cariño, recordamos: la sencillez. 

Valoración: 4/5




domingo, 19 de julio de 2015

Eliminado


Título original: Unfriended
Año de estreno: 2014
Director: Levan Gabriadze

Trailer:



No me gusta ir al cine ``a ciegas´´, es decir, sin saber absolutamente nada de la película que voy a ver. La mayoría de veces me he topado con bodrios, películas que no volvería a ver por nada del mundo. Sin embargo, tengo el placer de anunciar que Unfriended es la excepción. Mis expectativas eran, ciertamente, bastante bajas. Esperaba encontrarme con una versión de Paranormal Activity para ordenadores, con sustos torpes, nula tensión y en definitiva, un producto de terror mediocre y aburrido. Nada más lejos de la realidad. 

A veces sucede que la sala de cine se convierte en un laberinto, una cárcel de la que, nosotros, los espectadores, no podemos salir como consecuencia de los altos niveles de tensión que ofrece la película que estamos viendo. Esto ocurre con Eliminado. La obra de Levan Gabriadze encierra a su público en una pantalla de ordenador y lo somete a una tensión brutal, que se mantiene a lo largo de todo el desarrollo del film. La fórmula es la de siempre, la clásica de los slasher de los años 80-90, como Viernes 13 o La noche de Halloween, pero actualizada a nuestros días, donde reinan los ordenadores, los smartphones, el Skype o el Facebook. Tampoco la premisa e idea argumental de la película son rompedoras: una chica llamada Laura Barns, presa de los abusos y el cyber-bullying, se suicida el 12 de abril del año 2013. Un año más tarde, un extraño contacto de Skype empezará a atormentar a una serie de chavales que se verán envueltos en el caso de la fallecida. La clave de Eliminado está en su fuerza de manipulación del espectador. Empezando desde su campaña viral por Internet y redes sociales, la película juega con el público, ofreciendo sorpresas, giros y un espeluznante uso de lo multimedia, aunque, realmente, el film no da especialmente miedo, pero si aporta mucha tensión y algún que otro susto mediante el movimiento de las cámaras web y el micrófono. 



Lo curioso de Unfriended es que, pese a su extrema simpleza, logra sorprender e insuflar un soplo de aire fresco al desgastado género de cine de terror de hoy en día, presa del remake y el trato de lo sobrenatural. Cualquiera puede hacer una película similar a esta (solo se necesita un programa de captura de vídeo desde una pantalla, como Fraps), pero nunca podrá igualar la grandeza de esta, que se encuentra en la siguiente reflexión: uno se gasta 9 euros en una entrada para ver este film, además de lo correspondiente a las palomitas, refresco, etc. Te presentas en la sala y te ofrecen un largometraje de 82 minutos de duración, desde la perspectiva de una pantalla de ordenador, con una idea principal mil veces vista y con un desenlace más que previsible. Y aún con todo eso, vuelves a casa 100% satisfecho. ¿La razón? ni yo mismo lo se, pero la película funciona a las mil maravillas: suspense, sustos, una pizca de comedia y todo apuntalado con lo original de su propuesta para una obra comercial destinada a los cines de todo el mundo. 



No puedo hacer más que recomendar Eliminado. ¿Quieres una película de terror efectiva? aquí la tienes. Ni sus actuaciones (del montón), ni su apartado técnico y visual(prácticamente inexistente) ni su línea argumental te sorprenderán, pero la inteligencia de su desarrollo argumental, los continuos giros de guión, su brutal tensión y su eficacia a la hora de cumplir todo lo que promete, te conquistarán. No es una gran película, pero si es una revolución en el cine de terror actual y una interesante y espeluznante propuesta veraniega que da un valiente paso hacia delante. Y eso, ya es mucho más de lo que las productoras de cine nos tienen acostumbrados. 

Valoración: 3,5/5











domingo, 28 de junio de 2015

San Andrés


Título original: San Andreas
Año de estreno: 2015
Director: Brad Peyton

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Todos sabemos el tirón que posee el género de las disaster movies en la industria del cine actual. La maquinaría de Hollywood no deja de funcionar y cada año tenemos cuatro o cinco películas sobre terremotos, tsunamis, volcanes, huracanes y demás desastres naturales en cartelera. Bajo esta premisa, nace San Andreas,  film cuya trama principal gira en torno a la falla de San Andrés, grieta geológica de gran longitud que pasa por el estado de California en Estados Unidos y por Baja California en México. Con la mano en la corazón, tengo que deciros que soy bastante reacio a este género. Principalmente, desde que tuve que tragarme 2012, un truño de proporciones bíblicas de casi tres horas de duración, en el cual la trama era totalmente inexistente y sin duda (y confirmado por un servidor) podía dormir a un rebaño de ovejas en su primera media hora. Ahora nos llega esta película, dirigida por Brad Peyton (un novato especializado en producciones infantiles, como la secuela de Como perros y gatos o Viaje al centro de la Tierra 2) y mi impresión general es que este blockbuster veraniego, cimentado en la figura de Dwayne Johnson, no ofrece nada nuevo por lo que el espectador deba impresionarse, ni tampoco deja escenas para la memoria colectiva en lo referente a este género cinematográfico. Básicamente, nos encontramos con una amalgama de tópicos y clichés del cine de acción y desastres, adornados con unos geniales efectos especiales y con el aliciente de ver el cachas The Rock metido en el asunto. 


El guión es un copia y pega de todo lo que hemos visto en otras películas del mismo tipo, como la ya mencionada 2012, Más allá de la vida o Lo imposible. En un primer momento, situamos dos líneas argumentales: por un lado, la que engloba al personaje de Dwayne Johnson, un padre de familia cuya esposa (interpretada por Carla Cugino) e hija (la hermosa Alexandra Daddario) se han distanciado del mismo tras el fallecimiento de su hija menor. La convivencia es inexistente y el divorcio, inminente. Esta subtrama se desarrolla a lo largo del film, siguiendo paso por paso los tópicos de la disaster movies, hasta desembocar en un final feliz, con el matrimonio y situación familiar reconstruidos. Después, tenemos la línea argumental enfocada a la falla de San Andrés y a la consecución de los terremotos. Sin ningún tipo duda, la película funciona mejor como un drama familiar que como obra científica o con sustentación geológica propiamente dicha. A mi entender, no se explica correctamente todo lo relacionado con el origen de los temblores, al menos a partir de los primeros 20 minutos de film. Otro factor que juega en contra de San Andreas es lo predecible de su desarrollo. Obviamente, no se le puede pedir demasiadas sorpresas a la película a nivel argumental, pero la total ausencia de tensión y emociones en las escenas de destrucción son un lastre atroz de la obra de Peyton. 



En el campo de las actuaciones, encontramos luces y sombras. Dwayne Johnson, conocido como The Rock, desempeña su papel de forma correcta, e incluso aporta un interesante matiz de dureza al personaje, algo casi inédito en este género. La otra grata sorpresa, es Alexandra Daddario. No solamente es un bombón, que sabe hacer de inocente y delicada cuando toca, sino que además, en torno al tramo final del desarrollo del film, saca su lado más salvaje y aventurero. Se agradece ver un personaje femenino con estas características en el género, y además, apuntalado con una buena interpretación. El resto del reparto, correcto, sin más. 



San Andrés no es, ni mucho menos, la película de desastres naturales que revolucionará el mundo del séptimo arte. Su guión, trama y desarrollo argumental caen en continuos clichés y agujeros, y no ofrecen ni un ápice de originalidad ni dramatismo. El final es predecible y tonto (no podía faltar el guiño a la nación americana). Sin embargo, la película no es un desastre absoluto: algunos de sus personajes están bien concebidos y sufren una correcta evolución a lo largo del film, las actuaciones son correctas (con algunas sorpresas, ya mencionadas) y en el campo visual, técnico y sonoro, este blockbuster cumple con creces. Una peliculita de verano, sin más. 

Valoración: 2/5